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Espeso silencio

Creo profundamente, creo en un mundo mejor, creo en esa fuerza poderosa que regenera todo, que nos llena de fe y se llama amor; creo en que existe una energía real, única y sublime  que  llamamos  vida; mas mi silencio se espesa cuando mi alma lucha por  cambiar  la nostalgia de tantas preguntas injustas sin coherentes respuestas  y  se llena de tristeza  por la ignorancia y la impotencia, de no tener el poder en sembrar sonrisas en todo vacío desbordando la belleza de los corazones  en el mundo entero y en hacer florecer la humildad en toda riqueza, regalando igualdades a todos los seres del planeta..

Pero se desarma mi sueño al ver que existen:

 

Dulces miradas que duermen sin ilusiones,

en campo de flores con nubes grises

cargadas de inocentes  sonrisas  que llueven sin tiempo

ni lecciones.

Calles  de  largas  historias,  con  lenguaje  y  racismo profundo
con  derrotas  y  con gloria,

con  codicia  y  con espanto, 

que enmudecen todas las razones.


Memoria  de  pena,  de  indiferencia  y  de  llanto.

Desierto  de  verdades  y  amargos pasos
que  esconden  apariencia con inquieta  existencia,
silbando  desamores, abandonando  lo desconocido. 

 

lagrimas con sentimientos

Hambre  de pan y  agua,  

dolor  entre  amor  que brota fe  y  esperanza,

cuánta amargura mueve el alma,  sin piedad  y  con dureza

rompiendo sentimientos que  se  tejen en una inmensa pobreza,

que caminan por la vida con su música elevando  pureza..

 

Niños  abandonados  y  mendigos
que alzan su sueños como golondrinas, sin esperar

la lluvia como destino.

Que viven con el corazón al rojo vivo,

sin escuela, sin juguetes, sin incentivos
y  aprenden en su espeso silencio

que su templo son lagrimas, ternura  y  absurdo olvido.

 

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 x_rosa2  Jacqueline  Yunis  Portal

Que suerte he tenido

 

Qué suerte he tenido de nacer,   para estrechar la mano de un amigo  y poder asistir como testigo  al milagro de cada amanecer.

Qué suerte he tenido de nacer,  para tener la opción de la balanza,

sopesar la derrota y la esperanza   con la gloria y el miedo de caer.

Qué suerte he tenido de nacer,  para entender que el honesto y el perverso  son dueños por igual del universo  aunque  tengan distinto parecer.

Qué suerte he tenido de nacer,  para callar cuando habla el que más sabe,  aprender a escuchar, ésa es la clave,  si se tiene intenciones de saber.

Qué suerte he tenido de nacer,  y lo digo sin falsos triunfalismos,

la victoria total, la de uno mismo,   se concreta en el ser y en el no ser.

Qué suerte he tenido de nacer,  para cantarle a la gente y a la rosa

y al perro y al amor y a cualquier cosa   que pueda el sentimiento recoger.

Qué suerte he tenido de nacer,   para tener acceso a la fortuna 

de ser río en lugar de ser laguna,  de ser lluvia en lugar de ver llover.

Qué suerte he tenido de nacer,  para comer a conciencia la manzana,  sin el miedo ancestral a la sotana  ni a la venganza final de Lucifer.

Pero sé, bien que sé…   que algún día también me moriré.

Si ahora vivo contento con mi suerte,  sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,   cuál será en la agonía mi balance, no lo sé,

nunca estuve en ese trance.

Pero sé, bien que sé…   que en mi viaje final escucharé

el ambiguo tañir de  las campanas  saludando mi adiós, y otra mañana   y otra voz, como yo, con otro acento,   cantará a los cuatro vientos…

¡Qué suerte he tenido de nacer!

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La Piedra de Toque..

 

 

Cuando la gran biblioteca de Alejandría se quemó, dice la leyenda, que un libro se salvó. Pero no era un libro valioso; así que un hombre pobre que podía leer un poco, lo compró por unos cuantos centavos.

El libro no era muy interesante, pero entre sus páginas había algo que, de verdad, sí lo era. ¡Era una delgada lámina de pergamino sobre el cual estaba escrito el secreto de la “piedra de toque”!

La piedra de toque era una piedrecilla que podía convertir cualquier metal común en oro puro. La escritura explicaba que yacía entre miles y miles de otras piedrecillas que se veían igual que ella. Pero el secreto era este: la piedra genuina estaría cálida, mientras que las demás están frías. Solo había que buscarla.

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Así que el hombre vendió sus pocas pertenencias, compró algunos suministros básicos, acampó en la playa y comenzó a probar las piedrecillas.

Él sabía que si recogía piedras ordinarias y las tiraba de nuevo por estar frías, podría recoger la misma piedrecilla cientos de veces. Así que cuando sentía que una estaba fría, la tiraba al mar. Invirtió un día completo haciendo esto, pero ninguna de ellas resultó ser la piedra del toque.  Sin embargo él continuó haciéndolo.  Recogía una piedrecilla.  Fría: la tiraba al mar.   Recogía otra, fría.  La tiraba al mar.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Un día, sin embargo, después del mediodía, recogió una piedrecilla  y  ésta estaba caliente.  La tiró al mar antes de darse cuenta de lo que hacía.

Había desarrollado un hábito tan fuerte de tirar cada piedrecilla  al mar que cuando encontró la que buscaba, la tiró  y cuando se percató que la última estaba caliente ya era muy tarde..

Lo mismo ocurre en nuestra vida.  Estamos tan dormidos…  nos quejamos tanto por nuestra suerte…  estamos tan entretenidos contando nuestras “desgracias” que cuando la suerte toca en nuestra puerta…  no la escuchamos.

te quiero cielo

Somos libres en cada aspecto y en cada pensar.. Aunque no siempre  la visión sea la misma, ni tengamos  definida la claridad que buscamos porque al tenerla, la dejamos pasar ..

“No hay secretos para triunfar. En la práctica todas las teorías se derrumban. TODO  SE  REDUCE  A LA SUERTE  DE  UNA  LARGA PACIENCIA  EN  TI .. Y a no lanzar cada piedra sin antes haber  aprendido de ella..

 

Jacqueline  Yunis  Portal

 

La Paz Perfecta

 

 

Había una vez un Rey,  que ofreció  un gran premio al artista que pudiera plasmar en un lienzo “LA PAZ PERFECTA”.

Muchos lo intentaron y el Rey observó y admiró cada una de las obras.

Pero solamente hubo dos que le parecieron adecuadas y tuvo que escoger entre una de ellas.

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La primera,  era un lago muy tranquilo,  era como un espejo perfecto donde se reflejaban las plácidas montañas, sobre ellas se encontraba un cielo azul con nubes blancas.
Todos los que miraron la pintura, pensaron que esa era … “La Paz Perfecta”.

 

La segunda pintura también tenía montañas.  Eran escabrosas y al mismo tiempo impactantes…
Sobre ellas se veía un cielo furioso del cual brotaban impetuosos rayos y truenos…
Montaña abajo,  parecía retumbar un espumoso torrente de agua, el cual acababa estrellándose en un hermoso lago.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada:  un arbusto en una grieta de la roca, en el cual se encontraba un nido.

Allí en medio del rugir de la violenta caída del agua, un pájaro se había construido su morada y disfrutaba de la “Paz perfecta”, dando de comer a sus polluelos.

 

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El Rey, escogió dicha pintura y explicó sus razones:

“PAZ…  No significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro ni sin dolor.

 
PAZ  significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.
Creo que éste es el verdadero significado de la Paz.”

 

Jacqueline Yunis Portal

Inocente Lucidez

 

Caricias apresuradas que abisman los miedos,

que descubren pasiones,  que repone los deseos.

Que juegan  en cada mimo  a  crecer,  

agrietando el camino danzando en el fuego,

rozando la voz de una tersa  piel, que se resbala 

al mas divino misterio.

 Luna seductora

 

Noche de luna que enamora los pecados
que viaja en alfombra seductora
que besa el  tiempo y devora la aurora
donde empieza el paraíso y  termina en tu boca.

 

No sé si es el sueño mejor conocido
o  si es el amar mas equivocado;
donde el espacio se vuelve nubes  y  momentos;
y el cielo, se convierte en diluvio, piel

y mezcla todo lo ardiente con lo tierno.  

 

¿Conciencia  o  culpa ?
¿Belleza  o  timidez?
ambas son testigos de gemidos  y  sudores fríos,

que calman toda sed..

 te quiero cielo

Sueños que envuelven los sentidos, simples, crudos

y de desnuda sencillez

que en un solo minuto son  el dueño de los astros,

de tu cuerpo y del temblor de mi timidez..

 

Inocencia lucida que se entrega una y otra vez,

que  atraviesa los mares  alucinando  olas,  

que arrugan el  alma brotando  ilusiones

amando desvelos , cegando delirios

y  olvidando traiciones..

 

Jacqueline   Yunis  Portal