Archivo | octubre 2013

Y dijo el Maestro:

Sabio no es aquel hombre que lo sabe todo y enseña; sabio es aquel hombre que aprende y pone atención regalando lo mejor de si, en cada aprendizaje para alumbrar a otros  y  lo hagan mejor.

La inmortalidad de cada ser radica en su esencia misma..

 

 

Aprender no es solo conocer, instruirse ni crecerse en apariencias.  Aprender es saber donde esta el comienzo  y  el final de cada cosa;  aprender es saber cuales son las letras que llegan al alma  y  cuales  las notas musicales que entornan el mejor silencio.  Aprender es ir después de haber sentido,  es recibir después de haber dado, es diferenciar en cada latido  lo que es amar con  libertad  siendo  autentico.

 

Las mejores cosas de la vida no pueden lograrse por la fuerza:

Puedes obligar a comer,
pero no puedes obligar a sentir Hambre;

puedes obligar a alguien a  acostarse,
pero no puedes obligarle  a  Dormir;

puedes obligar a que  te  oigan,
pero no puedes obligar a que te  Escuchen;

puedes obligar a  aplaudir,
pero no puedes obligar a que se Emocionen  y  Entusiasmen;

puedes obligar a que te besen,
pero no puedes obligar a que te Deseen;

puedes obligar a que fuercen un gesto de sonrisa,
pero no puedes obligar a Reír;

puedes obligar a que te elogien,
pero no puedes obligar a despertar Admiración;

puedes obligar a que te cuenten un secreto,
pero no puedes obligar a inspirar Confianza;

puedes obligar a que te sirvan,
pero no puedes obligar a que te Amen.

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Sentir hambre, dormir, escuchar, emocionarnos, entusiasmarnos, desear, reír, sentir admiración, sentir confianza, amar… 

Son acciones que no admiten la fuerza  ni  la obligación.

 Cuando se pretende forzar  algo, obviamente  se estropea.  Pierde espontaneidad,  naturalidad, sinceridad.  Pierde originalidad  y  pureza.

Lo genuino, lo verdadero, lo que de verdad merece la pena surge espontáneamente en el centro de uno hacia el otro.

Si alguien te obliga a relajarte, obviamente pone en marcha una contradicción que dispara los nervios.

La verdad de los sentimientos  hace abrir las puertas del  corazón.

 

 

     Jacqueline Yunis Portalhistoria

 

Melancolia de un divino Otoño

LA  INTUICIÓN  ES  LA  LUCIDEZ  QUE  EL CORAZÓN CONOCE  Y  LA MENTE  IGNORA

 

OTOÑO,  tiempo en que los remolinos de viento nos obliga a soltar todo aquello que ya está marchito, lo que debe ser dejado atrás en la vida y en el proceso del Alma.

TIEMPO,  en que se cierran “etapas concretas”: como  el fin de un trabajo, el mudarse  a otro lugar, una firme decisión de cambio, el renovar los pensamientos dándole mas color al corazón  o  el terminar una relación entre tantos ejemplos;  o  “etapas  mas  interiores”:  como una postura ante la vida, creencias, intereses, certezas, motivaciones, descubrir el lenguaje de tu silencio  o la despedida de alguien que ya no esta  en la tierra, pero que sientes en cada respirar  que  aun es parte de  tu vida.

 

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Estación donde atardece no porque sea de noche sino por su lluvia y su cielo gris.   Días que dicen  adiós  al calor del verano, donde la memoria se viste con abrigo dorado como la tierra y los años  se llenan de mas sueños sin dormir.  Temporada en que las hojas secas se caen de sus ramas  y cambian su color. Es el nacer y vivir,  es el vivir  y  morir para renacer otra vez;  “divino misterio” de la naturaleza negado a los humanos..

¡Otoño!   tiempo de soltar, de aprender aunque se coleccionen  arrugas,  de  conocer el sosiego, de encontrar sofá en tu interior, de aceptar, de encender nuevas energías para cosechar  y  cambiar el traje de la vida  de  ocre  y amarillos  a rojizos  y  marrones,  sabiendo mantener una sonrisa imaginaria, color “rosa”.

Tiempo de  sonreír con la mirada hacia atrás, sin miedos; con la mirada hacia dentro, con confianza  y  con la mirada hacia delante, con fe  de un nuevo  dar  y  recibir, de un bendecir los caminos andados, de un recoger agradeciendo  lo obtenido  o  de  un dejar, reconociendo lo fallado..

 

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Época romántica que encierra secretos en el aire. 

Es paciencia con cierta impaciencia, es despojo de oscuridades con ajenas sombras, es luz en el bosques con arboles semidesnudos, es arrullo de palabras selectas con deseos  e  ilusiones.  Es respirar que somos libres para elegir ser feliz  y  que en nuestras manos esta serlo, porque  el tiempo de cada estación,  Dios  nos regala   como  renovar  la esencia de nuestra alma.

 

JACQUELINE  YUNIS  PORTALotoc3b1o